¡Primero el control de calidad!
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Cuando los camiones mezcladores llegan al lugar para suministrarle hormigón, el oficial designado toma una muestra de hormigón para comprobar la conformidad de la entrega con el pedido.
Primero se toma la temperatura mediante una sonda. Luego, mide la consistencia del hormigón, que no debe ser ni demasiado líquido ni demasiado plástico.
Esta medición se realiza con un cono de Abrams (llamado así por su inventor) en el que se compacta la muestra de hormigón. Al final de esta operación, se mide el nivel de hundimiento del hormigón y luego se revela su trabajabilidad, según el uso previsto (clase de consistencia). Estas operaciones se llevan a cabo sistemáticamente en cada entrega.
Además, los ejemplares se toman y almacenan en cajas isotérmicas antes de enviarlos a un laboratorio especializado para ser triturados en varias ocasiones. Esta operación permite comprobar la conformidad de la resistencia del hormigón.


